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Infideliwhat? [Tercera parte]

Al pasar la página Gaby hace una pausa… continúa leyendo en silencio. Después de unos segundos
-Gaby: wow… jeje
-Laura: Sigue! ¿qué pasa?
-Gaby: Nada… se puso interesante esto. Sigo…

-. El entorno .-

No me gustaría entrar en los personajes sin antes hablar un poco sobre el entorno; sí, esas personas que rodean al infiel, al cuerno y al cornudo. Son importantes porque siempre tendrán una opinión digna de ser escuchada para la situación en cuestión.
En “Ulises y las sirenas: el dilema de la infidelidad”, Jesús Cotta nos invita a tomar el cuerno con filosofía: ¿Cómo serán los consejos de l@s amig@s? Depende de la escuela filosófica a la que pertenezcan.
– Socráticos: Su lema es “quien ama es necesariamente fiel”, por lo tanto no perdonan. La conclusión de un cuerno es: “Tienes que abandonarl@ porque ya no te ama, no porque te haya puesto un cuerno”. Racionalismo.
– Aristotélicos: Aristóteles conocía mejor la condición humana y sabía que, por un lado, discurren teorías y principios y, por otro, prácticas y conductas individuales y, por eso, para ser amantes hay que hacer prácticas, no estudios. Por tanto es tan posible encontrar una persona que ama mucho y un día tiene un resbalón como toparse con un oncólogo experto en cáncer de pulmón que sea fumador.  El lema: “Somos humanos. Algunas veces fallamos”. Realismo e indulgencia.
– Sofistas: “No somos buenos sino cobardes”. Todos, absolutamente todos, caeríamos ante la tentación óptima. Si no hubiera enfermedades de transmisión sexual, si tuviéramos la seguridad de que nuestras aventuras serán breves y placenteras y no las descubrirá nadie, ni nos dejarán huellas en el corazón, ni nos matarán a remordimientos, ni se nos complicarán… todos pondríamos el cuerno. Para los sofistas la moral es fruto del miedo, no de los principios.
Según Sócrates, soy infiel porque no amo; según Aristóteles, soy infiel porque, aunque amo, soy débil; y según los sofistas, soy fiel por cobardía, pero en realidad quiero ser infiel, así que si lo soy, soy listo y valiente, ya que el amor aquí no cuenta para nada. Escepticismo.
– Nietzscheanos: El amor es una realidad natural, no moral, donde se ha de acudir a gozar, no a imponerse deberes. “Ama y haz lo que quieras” (San Agustín) – Los Nietzscheanos borran el “Ama” y lo dejan en “Haz lo que quieras”.
Ningún corcel galoparía si tuviera compasión de las flores que pisotea al galopar. Por lo tanto, para los Nietzscheanos, el amor no es más que la soga invisible que usan los feos, débiles y enfermos para atar a los fuertes y no quedarse solos. Libertad.
– Posmodernos: “El amor es cualquier cosa que negocien los amantes. Cada pareja es un mundo. Cada pareja se ama a su manera.” No hay que profundizar mucho… los amantes posmodernos disfrutan de llenar el concepto de amor con cualquier mamarrachada que se les ocurra. Relativismo.

[…]

Ahora sí… entremos en materia.

Referencia: Ulises y las sirenas: El dilema de la infidelidad – Jesús Cotta

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